Por primera vez desde que estalló la controversia, la FIA ha reconocido públicamente la existencia de un problema reglamentario vinculado a los motores Mercedes. El encargado de hacerlo fue Nikolas Tombazis, responsable técnico de la Federación para el área de monoplazas, quien dejó en claro que la discusión ya no es teórica, sino concreta y urgente.


































