Llegó a Santa Fe con el calor de enero, se fue con el vientito de mayo casi sin tocar la pelota y ahora en el calorcito de diciembre es campeón histórico en Montevideo. Se llama Thiago Vecino, una debilidad de Gustavo Munúa en ese polémico mercado donde hubo crisis con la Secretaría Técnica: acá fracasó (vino como el gran goleador a explotar), se reinventó en su "paisito" y clavó la estrella por primera vez en la historia para Liverpool, que había ganado la ida 2-0 con un gol suyo y ahora silenció el Campeón del Siglo, derrotando 1-0 a Peñarol ante más de 30.000 almas.



































