Aquellas experiencias en Qatar y Emiratos Arabes lo habían alejado de los afectos a un Gustavo Nepote muy apegado a Santa Fe, aún a pesar de que ese arraigo incondicional al fútbol lo vino llevando de un lugar a otro del mundo, mucho más a partir de su ligazón –también incondicional- al cuerpo técnico de Hernán Crespo, desde aquellos tiempos victoriosos con Defensa y Justicia. Y en esta segunda parte del año le vino la chance, otra vez, de volver al San Pablo de Brasil, un grande que necesitaba reacomodarse y escapar de una situación compleja en un torneo muy competitivo como el brasileño (20 equipos, sin promedios y con los últimos cuatro bajando de categoría), que finalizó con el equipo metido en la Pre Libertadores.


































