“¿Vos querés saber lo que era jugar en la C?… ¡Mirá!… ¡Mirá mis cejas!… ¡Mirá mi nariz!… Parezco un boxeador… Era bravo”. Miguel Angel Curet habla pausado, casi disfrutando cada recuerdo. Y habla con orgullo. “Yo nací en Añatuya, soy santiagueño y jugaba en Talleres. Tenía 19 años y resulta que vinimos a jugar un partido con Colón. Estaba Ghiano en Colón, luego vino Gómez Galissier y después Italo Giménez… En Colón jugaban Warlet, Eulalio Gómez… Empatamos ese partido. Y acá estaba mi tío, Carlos Curet, que había jugado en Colón en la década del 40. Al poco tiempo fueron a buscarme. Tenía una base, un lugar a donde quedarme… Y me quedé”.































