El 22 de enero de 2006 se encaminaba a ser como un domingo de NBA cualquiera. Los duelos que presentaba el fixture no eran tan interesantes fuera de San Antonio Spurs-Denver Nuggets o Detroit Pistons-Houston Rockets, pero en Los Angeles se sentía algo en el aire.
La era post 2004 de los Lakers fue de todo menos buena. Shaq se había marchado a Florida para jugar bajo Pat Riley en los Heat y Phil Jackson se alejó de la liga por un año (volviendo para la 05-06), como había hecho cuando los Bulls tuvieron su last dance en el 98.
Por lo tanto, la franquicia dorada y violeta -la segunda con más títulos en la historia- pasó de ser contendiente al campeonato todos los años por media década a depender de que un jugador metiera cantidades insólitas de puntos para ganar partidos que deberían ser fáciles.
¿El jugador? Kobe Bean Bryant. El escolta de 1,98m estaba decidido a ganar como sea y siempre ponía su cuerpo al límite para lograrlo. ¿Los Lakers necesitaban 40 puntos? Kobe los hacía ¿50? Kobe. ¡¿60?! Dalo por hecho. Kobe metía, metía y no paraba de meter.
Triples, volcadas, bandejas imposibles, tiros con mano izquierda, cayéndose… las posibilidades eran infinitas y algo era claro: en 2006 -más que en cualquier año- Kobe era indefendible.
Kobe, 81 puntos y una noche para la historia. Foto: ReutersUn enero legendario
Los Lakers recibieron el 2006 con un récord de 15-15, un fiel reflejo de una plantilla sin experiencia y con un nivel bajísimo… pero que tenía la suerte de contar con una de las mejores versiones de un jugador en la historia de la NBA.
Algo se prendió en Bryant y como si hubiera entendido mejor los espacios de la cancha o hubiera encontrado la forma de anticipar (aún) mejor a sus defensores, comenzó una racha de anotación que terminó con él promediando 43,4 puntos por encuentro, en 13 partidos totales.
Uno de esos encuentros quedó en los libros como la segunda actuación de anotación más grande de la historia, abajo únicamente de los 100 puntos de Wilt Chamberlain, que Kobe pudo haber roto también.
81
Fueron 81 tantos. Pero no llegaron como una casualidad, cualquier fanático o analista de la liga sabía que, si se daban las condiciones, el escolta podía anotar desde donde sea y como sea. Y así fue.
En los 10 partidos anteriores a aquella noche del 22 de enero de 2006, Kobe había logrado poner a los Lakers en un récord positivo de 21-18, pero venía de perder dos duelos muy difíciles seguidos: unos Sacramento Kings en plena reconstrucción y unos Phoenix Suns que jugaban en un tempo altísimo, atosigando a sus rivales.
Kobe sabía que no podían caer en el próximo encuentro y a fortuna de él, tocaban los Toronto Raptors y su pésimo récord de 14-26. Pero no era todo color de rosas. El equipo canadiense, liderado por Chris Bosh, Jalen Rose y el español José Manuel Calderón no se iba a dar por vencido tan fácil.
Bryant arrancó desde temprano: bandeja reversa, tiros de media distancia, triples, tiros desde el poste… sus números en el papel subían y subían pero los Lakers seguían abajo. Y así fue hasta el tercer cuarto.
Kobe, 81 puntos y una noche para la historia. Foto: ReutersKobe terminó el primer tiempo con 26 puntos y los Lakers abajo por 14. Tenía una misión… y la cumplió con excedentes.
Sólo en la tercera parte; Kobe metió 27 puntos, puso a los Lakers arriba faltando menos de 3 minutos y llegó al último periodo con 53 tantos, donde en vez de desacelerar, apretó un poco más.
Kobe estaba cómodo, los Raptors no tenían respuestas y él comenzó a hacer cosas de videojuego: triples con la defensa encima, triples en movimiento, fajas entre dos jugadores y al final, faltando 4 segundos, Phil Jackson lo llamó al banco.
La salida de Bryant: apuntó al cielo, caminando con cansancio pero con la felicidad de terminar ganando por 18 ante un equipo que atentó con darle su tercera derrota consecutiva en un enero de fantasía.
Así, nadie nunca jamás pudo olvidar la noche en la que Kobe Bryant y Kwame Brown combinaron por 84 puntos…
El reemplazo de Kobe por esos 4 segundos fue el rookie Devin Green, que en 2017 militó los colores de Echagüe por la Liga Nacional de Básquet.
Devin Green, el reemplazo de Kobe que jugó en la Liga Nacional