Cada 2 de abril, el calendario argentino se detiene para recordar. Pero en la región que une a Santa Fe y Paraná, ese recuerdo toma forma en movimiento. Se transforma en pasos, en respiración agitada, en emoción compartida. La Maratón por Malvinas no es solo una carrera: es una construcción colectiva que, con los años, se volvió tradición y mensaje.





































