Ni el termómetro rozando los 40 grados ni la distancia pudieron frenar la pasión. El Klyde Warren Park, en pleno corazón de Dallas, se transformó por completo en una sucursal de la costanera santafesina, el obelisco bonaerense o cualquier lugar emblemático emparentado con el festejo popular de los argentinos. Miles de hinchas argentinos coparon el centro de la ciudad tejana con bombos, réplicas de la Copa del Mundo y un cancionero inagotable que asombró a los locales. En el marco de la Copa del Mundo 2026, la marea albiceleste demostró una vez más que, cuando juega la Selección, no existen fronteras ni climas imposibles.






































