El ex monarca de peso medio aproximadamente a las 18, viajaba en un Renault 19 de color gris, dominio B-2705773, acompañado de su amigo el empresario Gerónimo Motura, y su excuñada Alicia Fessia, en el paraje Los Cerrillos, al noroeste de la localidad de Santa Rosa de Calchines.
La ruta presentaba allí un a muy larga recta que, en aquel momento, no tenía pintadas las líneas demarcatorias de las banquinas -muchas de ellas descalzadas, es decir con una diferencia de altura entre el asfalto y la tierra-, ni del eje de calzada que separaba a ambas manos.
En el kilómetro 51, el automóvil que conducía Monzón, a casi 140 Km/h, realizó un movimiento inexplicable, debido a que primero se desvió hacia la izquierda y luego hacia la derecha, por el carril en que transitaba en dirección norte-sur.
Tras morder la banquina con su rueda delantera derecha, el vehículo voló, dio casi siete tumbos, sobrepasó un zanjón de casi dos metros de ancho, arrancó de cuajo un ceibo y a unos 35 metros del pavimento detuvo su descontrolada marcha. Su muerte fue instantánea.
Así quedó el Renault 19 en el que perdió la vida Monzón.Su historia
Carlos Monzón nació en un piso de tierra el 7 de agosto de 1942, el Día de San Cayetano y cuando el diario El Litoral cumplía 24 años de su fundación, en el barrio La Flecha de la entonces localidad de San Javier, en la costa santafesina.
De los 13 hijos de don Roque Monzón y Amalia Ledesma, ambos naturales de Saladero Cabal, al producirse el deceso de Carlos, solamente quedaban seis con vida: Marta (57), Alcides (55), Elba (51), Inocencio (50), Delia (45) y Reinaldo (43).
Desde muy pequeño, a los 6 años comenzó a ganarse la vida como canillita, lustrabotas, repartidor de soda, cuando sus padres se radicaron en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz. Marcelino Martínez lo observaba en las peleas callejeras y junto a Roberto Agrafogo lo llevaron al Club Cochabamba (desaparecido), pasando luego por el gimnasio de Ricardo Minella y más tarde lo conoció a Amilcar Brusa.
El más grande boxeador argentino de todos los tiempos conoció la miseria, el hambre, todas las carencias de un niño pobre, pero siempre fue un amigo leal y muy solidario, nunca renegó de sus orígenes y volvía al barrio, donde compartía asados con sus amigos y vecinos.
A los 16 años, formó pareja con Zulema Encarnación Torres, con quien tuvo su primer hijo: Carlos Alberto (24 de marzo de 1961) que tenía 34 años el día del trágico suceso, "Mi locura terminó un año y medio después, porque económicamente estaba muy mal", Monzón reveló esta parte de su vida a un grupo de amigos.
Asimismo, en mayo de 1966, a los 19 años, Carlos celebró su único enlace con Mercedes Beatriz García, de 15, a quien llamaba cariñosamente "Pelusa", entonces no tenía plata ni para comprar la libreta de casamiento. Del mismo nacieron tres hijos: Silvia Beatriz (20 de febrero de 1963), Abel Ricardo (19 de octubre de 1966) y Raúl Carlos (18 de septiembre de 1972), adoptado.
Por otra parte, a fines de 1979, conoció en la Costanera porteña a Alba Alicia Muñiz Calatayud, modelo uruguaya con la que tuvo su quinto y último hijo, Maximiliano Roque (CABA, 28 de diciembre de 1981), a quien no podía ver tras la trágica muerte de su madre y tenía una obsesión, obtener el perdón y educar al pequeño.
En el campo aficionado
El viernes 7 de octubre de 1959, con 16 años Monzón debutó como boxeador aficionado en el Pabellón Deportivo (sector industrial de la Sociedad Rural de Santa Fe) contra Raúl Cardozo y fue empate, recibiendo reprobación del soberano.
En la pelea desquite se impuso por nocaut en la segunda vuelta. En el campo amateur realizó 87 combates, imponiéndose en 73 encuentros, perdió ocho y empató seis, en su despedida en esta área, se impuso por decisión a Bienvenido Cejas, el 12 de diciembre de 1962.
Monzón junto a Brusa, su legendario entrenador, mentor y figura paterna. Como profesional
El debut en el campo rentado tuvo lugar en el viejo estadio del Club Sportivo Ben Hur de Rafaela, venciendo por KOT en el segundo asalto al entrerriano Ramón Montenegro.
Como profesional efectuó un centenar de presentaciones, con sólo tres derrotas por decisión ante el platense Antonio Oscar Aguilar, el 28 de agosto de 1963, ante las cámaras de Canal 7; Felipe Cambeiro, el gallego de La Coruña, nacionalizado brasileño, el 28 de junio de 1964, en Río de Janeiro y el puntano Alberto del Carmen Massi, en Córdoba, el 9 de octubre de ese año.
El sanjavierino años después, con humor reflexionó ante la prensa nacional: "A este ´Gordo´ lo hice famoso cuando fui campeón del mundo; le hicieron tantas notas como a mí". Desde esa fecha y hasta el 29 de agosto de 1977, cuando se retiró, se mantuvo invicto.
Campeón argentino y sudamericano
Tras ganar el Cinturón "Eduarde Lausse" en el Estadio Luna Park, en su debut en la velada sabatina, le quitó el 3 de septiembre de 1966 el título argentino de peso medio a Jorge José Fernández. El 10 de junio de 1967 destronó al propio "Gallego" de la corona sudamericana, también por decisión unánime.
Cabe destacar que el 17 de noviembre de 1965, luego de noquear en cinco vueltas al invicto Celedonio Lima, Juan Carlos "Tito" Lectoure ingresó al camarín, felicitó a Monzón y le dijo a Brusa: "Amílcar, vamos a trabajar para buscar el título del mundo, Carlos tiene un venturoso porvenir, vamos a traer a exponentes internacionales, previo a ello, necesita ser campeón argentino y sudamericano".
Camino hacia el título
En 1968 enfrentó a Douglas Huntley, Charles Austin y Johnny Brooks, al año siguiente a Harold Richardson y Tommy Bethea; también defendió la corona sudamericana frente al uruguayo Rubén Orrico y al brasileño Manoel Severino.
En octubre de 1970, Monzón había cumplido seis años (60 peleas) como invicto, su última derrota había sido con Massi, Brusa pensaba que Nino Benvenutti podía ganar por su condición de local y porque la prensa decía que era más rápido que el argentino.
En Italia, Brusa aseguró que "mi pupilo, exhibe mayor potencia, capacidad para llegar al nocaut con izquierda o derecha, es obediente con el rincón y no tiene trabas psíquicas, está para ser campeón mundial".
El segundo tramo del combate fue clave para el triunfo de Monzón, y consiguió un castigo importante en la zona baja del monarca, atacó decidido.
En el décimo Benvenutti recurrió a las trabas y en el undécimo Monzón sacó claras ventajas mediante un ataque basado en su izquierda; éste se intensificó en el 12, cuando prácticamente corrió al local por el ring; el italiano buscó refugio en las cuerdas, el santafesino aplicó un espectacular golpe de derecha y lo tiró al tapiz; el árbitro alemán Rudolf Drust, hizo la clásica cuenta, fue nocaut.
Nadie podía creer lo que había pasado y para despejar dudas, Monzón volvió a derrotar a Benvenutti en la revancha; esta vez un desafiante argentino puso a dormir al italiano en el tercer asalto en Montecarlo.
Campaña excepcional
Comenzaba la carrera y las defensas del argentino que lucía grandioso dentro de esa colina llena de sogas; Emile Griffith fue la próxima víctima del pupilo de Brusa que sentó cátedra una vez más, el de las Islas Vírgenes se fue en el décimo capítulo. La fama tocaba la puerta del "super ego" de Monzón, los retadores llegaban a su sala recibiendo una gama de golpes elegantes y precisos.
Monzón subía la montaña en el escalafón de los peso medianos y boxeador tras boxeador fueron derrotados por el santafesino que, sin lugar a dudas, sobresalía por encima de todos; peleadores como Rodrigo Valdez, Tony Mundine, Tom Bogs, Denny Moyer, Bennie Briscoe, Candy Rosa y el propio Griffith fueron actores de la obra "Carlos Monzón
A Denny Moyer lo venció en Roma, Italia, en una reyerta violenta por demás que tuvo que ser parada por el que manda más en el cuadrilátero, En esa pelea, el sanjavierino lucía fuerte y seguro de sí mismo destacando en el ring sus dotes de pegador contundente.
Cabe señalar que las dos peleas ante Rodrigo Valdez eran el final del camino para la carrera de Carlos Monzón que decidió retirarse. El argentino derrota a su oponente en la primera contienda. En 1977, se especifica el segundo encuentro y vuelve a ganarle en forma unánime.
El inolvidable pupilo de Amílcar Oreste Brusa tuvo un palmarés de 100 combates como profesional, 87 ganadas, 59 por fuera de combate, 9 empates, sólo tres derrotas y una sin decisión, tiene además una marca excepcional con 14 defensas exitosas en su trayectoria deportiva.
Impresionantes exequias
La mayoría de las ofrendas florales fueron enviadas al Palacio Municipal donde se realizó el acto velatorio por decisión del intendente local, Jorge Obeid, por asociacione, entidades y clubes locales y amigos de la zona, con excepción de tres que suscribían el presidente Carlos Menem, el empresario Juan Carlos "Tito" Lectoure y el excampeón mundial de boxeo, Giovanni "Nino" Benvenutti.
Se hicieron presentes también, sus amigos, el gobernador de Santa Fe, Carlos Alberto Reutemann, el empresario Jorge "Cacho" Steimberg, el boxeador Martín "Latigo" Coggi y el actor Ivo Cutzarida.
Los restos del ex campeón mundial de boxeo Carlos Monzón fueron depositados en el nicho 303 de la sección 87, cerca de su padre Roque, en el cementerio municipal ante una multitud que le dio la despedida con escenas de dolor, gritos y llantos de sus admiradores y del pueblo de Santa Fe.
Con dramáticas escenas, la gente pugnó por acercarse al lujoso cobre de caoba que contenía los restos del incomparable campeón de boxeo, observándose a su única ex esposa, hijos, amigos, a Juan Carlos "Latigo" Coggi y Néstor Hipólito "Tito" Giovannini, entre otros empuñando las manijas del ataúd.
Atrás habían quedado las constantes muestras de admiración y afecto hacia Monzón por parte de la gente, con un notable calor popular, acaso resumidas en una bandera desplegada en la entrada de la necrópolis y rubricada por vecinos del Barrio Yapeyú, uno de los más humildes de Santa Fe de la Vera Cruz.
La misma de color negro, con letras blancas, rezaba: "Carlos Monzón: aunque una estrella muera su luz sigue brillando. Tuviste la humildad de un grande, por eso quedarás entre nosotros".
La escena en el cementerio fue la misma que se registró tanto en su velatorio como en el cortejo que lo acompañó desde el palacio municipal, miles de manifestantes arrojaron flores y se abalanzaron para besar el féretro del ex campeón mundial de peso medio, había dejado de ser una leyenda para transformarse en un mito.