Tras sufrir como la mayoría de los eventos la obligatoria suspensión debido a los cuidados por Covid-19 (tengamos en cuenta que incluso los Juegos Olímpicos de Tokio debieron postergarse un año), el comité organizador de la competencia decidió llevar al extremo su capacidad de trabajo para que no pase este 2022 sin la tradicional prueba fluvial. Es que tampoco se llevó a cabo el calendario FINA (Federación Internacional de Natación) de aguas abiertas, por lo que realizar la carrera santafesina se tornaba un desafío mayúsculo.



































