Como pasó en Atlanta, en Nueva York (Time Square fue el lugar elegido) y en Miami, Houston también fue sede del espectacular banderazo argentino. Se hizo en el downtown, con todo lo que eso implica y alterando ese espacio que tiene un movimiento febril durante el día (hay muchos rascacielos de oficinas) pero que tiende a apagarse a partir de las 5 de la tarde, como en casi todas las ciudades de Estados Unidos. El lugar elegido fue una especie de plaza con césped artificial. Y puedo asegurar que cuando los argentinos saltaban, el piso se movía. También, como no podía ser de otra manera, El Litoral se cruzó con muchos santafesinos, algunos de ellos viviendo en esta ciudad desde hace décadas y que, naturalmente, convertiremos en notas una vez que Argentina-Ecuador se convierta en historia. El banderazo arrancó un ratito antes de las 6 de la tarde y se prolongó hasta las 9 y media de la noche. El cierre fue a toda orquesta: fuegos artificiales, como para que el espectáculo tuviera el fin merecido. Otra vez, inolvidable.



































