Enviado Especial a Buenos Aires - Incertidumbre, conmoción y la oreja pegada a la radio, mirando el celular o tratando de anoticiarse de la situación que se planteaba en torno a la situación de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La Panamericana cortada a la altura de Escobar, en las dos manos. Y un rato más tarde, el corte de la autopista Ricchieri. ¿Cómo llegaría la selección?, fue la pregunta que comenzaron a hacerse. Eso, como primera y principal medida. Y después, el tema de la gente. Los precavidos que gozaban de más tiempo, se habían acercado a las adyacencias del Monumental bien temprano. Los que tenían los minutos contados, debieron adoptar todas las medidas para llegar a tiempo. Una jornada que contrastaba entre las protestas y la tensa situación planteada con la ex presidenta, y la alegría y ansiedad por volver a ver a los campeones del mundo y a Messi, que está gastando sus últimos “cartuchos” oficiales con la celeste y blanca.


































