El BCRA arrancó la compra de dólares y se abren preguntas sobre las inversiones
Jorge Vasconcelos (Ieral) interroga sobre lo que pasará con el dólar y las tasas, ensaya la hipótesis del “esquema de transición” e insiste con la promoción de un sistema bimonetario para que la reactivación no desafíe la estabilidad macro.
El BCRA arrancó la compra de dólares y se abren preguntas sobre las inversiones
“El nivel de actividad se ha amesetado desde el segundo trimestre y la mayoría de los indicadores terminaron 2025 por debajo de la variación promedio del año; es clave que la política de incrementar las compras netas de dólares no se base en endurecer las condiciones monetarias y financieras, ya que el objetivo de recuperar nivel de actividad es tan importante como el de acumular reservas”.
Así lo advierte el economista Jorge Vasconcelos desde la última entrega de “Novedades Económicas” del Ieral/Fundación Mediterránea. El artículo se difunde a la par de nuevos datos del Indec que revelan una caída industrial del 8,7% y del 4,7% en la construcción a noviembre, en ambos casos en la comparación interanual.
También coincide con una semana de acumulación de reservas por parte del BCRA. Entre el lunes 5 y el jueves 8 de enero, la autoridad monetaria compró divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) por un total de aproximadamente US$ 113 millones.
Estancamiento
Vasconcelos recuerda que la actividad se encuentra actualmente "amesetada", con indicadores sectoriales (como el IGA de Ferreres) que muestran una desaceleración marcada, pasando de un promedio anual de 5,4 % a solo 1,6 % interanual en noviembre de 2025.
La economía salió de la recesión en marzo del 2024.
Por su parte el Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG), después de 7 meses negativos, encadenó dos tasas de cambio mensuales positivas -la última del 0,4% en noviembre- al filo de la recesión estadística.
Además, en diciembre de 2025 se registraron caídas reales en la recaudación del IVA neto (6,0 %) y en la producción de automóviles (30 %), “lo que subraya la necesidad de que la política cambiaria no endurezca demasiado las condiciones financieras”, apuntó Vasconcelos.
El economista recordó que existe una dificultad para superar el 60 % de uso de la capacidad instalada industrial, en parte porque muchos sectores han dejado de ser competitivos en una economía más abierta.
La economía necesita inversión para recuperarse. Por ahora es bajo el uso de la capacidad instalada.
Impacto en la inversión
“El nuevo esquema, con el techo de la banda deslizándose de acuerdo a la inflación pasada, tiende a cristalizar un tipo de cambio real (multilateral) en un nivel que se ubica un 20 % por encima del piso de principios de 2025, pero 16 % por debajo del promedio de 1997/2026”, expuso el economista del Ieral.
La comparación interanual era muy buena en junio; ahora muestra buenas y malas.
Tras reseñar que la economía se encuentra “desmonetizada”, expuso que el nuevo régimen cambiario “habrá de funcionar ‘normalmente’ si el tipo de cambio observado permanece a cierta distancia del techo de la banda, que se ubicará en 1.565 pesos a fin de enero, en el orden de los 1.600 pesos a fin de febrero y en 1.870 pesos tentativos a fin de 2026.
“Pero hay algo de bruma por tres motivos”, expuso Vasconcelos. El primero de ellos es que “en el arranque del año las compras de dólares por parte del Central no se dan de modo tan genuino, con marcada volatilidad de las tasas de interés de corto plazo, intervenciones en el mercado de futuros y otros anabólicos”
A eso añadió que “por un tiempo, a la inflación le costará perforar el piso del 2,0 % mensual” y que “no está definido como habrá de reaccionar el Banco Central ante eventuales desvíos en el rumbo trazado”.
Transitoriedad
Especula Vasconcelos que “con tipo de cambio flotante, sin techo explícito, una merma en el ritmo de compras diarias podría desencadenar un ‘nuevo equilibrio’ de dólar y tasas de interés. Pero, en este esquema, cuando el tipo de cambio rebote contra el techo, el BCRA debería vender, no comprar dólares”, lo que abre interrogantes sobre la tasa y la trayectoria de la demanda de pesos.
“Este tipo de interrogantes es lo que abona la idea de transitoriedad del actual esquema, y refuerza los argumentos acerca de la conveniencia de avanzar hacia un régimen bimonetario como el de Perú, dónde hay 'flotación administrada' del tipo de cambio y es la tasa de interés de política monetaria la que guía las expectativas de inflación”.