-A nivel nacional tenemos que reconocer que veníamos de un proceso de normalización donde se puso en orden la macroeconomía, se redujo sustancialmente la inflación, se estabilizó el tipo de cambio. Era necesario y es muy beneficioso porque sienta las bases para repensar tu negocio y planificar desde otra perspectiva. Pero con eso solo no alcanza. Necesitamos una política productiva, que además de la estabilidad monetaria, macroeconómica, inflacionaria, de tipo de cambio, haya políticas públicas activas para promover la generación de nuevos productos. Porque la única manera de salir de la pobreza es con nuevos puestos de trabajo privados y bien pagos. Y para hay que generar políticas públicas que lo promuevan. Evidentemente hay muchísimas oportunidades en la industria del gas, petróleo, minería, bioenergía, energías renovables, agroindustria, industria del conocimiento. También es cierto que no todos ellos tienen un alto impacto en términos de empleo. Por eso no nos tenemos que olvidar de otros sectores que, en general, son más transables, por lo cual están más expuestos a la competencia internacional. Santa Fe tiene mucho, por ejemplo, en la metalmecánica, textil, calzado, mueble, donde nosotros vemos con mucha preocupación la apertura de las importaciones y sobre todo la apertura potencial a importar maquinaria usada, que no es solamente agrícola, también pueden hacerlo la alimenticia, línea blanca, producción de medicamentos.