-Cuando estuve en el ministerio de Seguridad lo encaré. Estaba José Corral de intendente, Miguel Lifschitz de gobernador y Maximiliano Pullaro de ministro de Seguridad. Y si bien nosotros pusimos mucho el ojo en Rosario, que era la forma de cortar el suministro de la droga que alimentaba a las bandas criminales, trabajamos también muchísimo en Santa Fe, en los barrios que tenían los más altos índices de violencia. Y logramos números muy importantes trabajando en conjunto. Pero el gobierno provincial destruyó todo lo hecho. A mi me llamó la atención cuando pusieron al primer ministro de Seguridad provincial (Marcelo Saín), no me gustó nada. Pensé que venían con una aplanadora a aplastar y romper todo lo que habíamos hecho, cuando lo que había que hacer era seguir por el mismo camino y cada vez iban a tener mejores resultados. Pero hicieron todo lo contrario, destruyeron todo lo hecho. Las consecuencias están a la vista. La ciudad de Santa Fe tiene un nivel de violencia que me costó entender. La estudiamos mucho con autoridades, académicos y de la Justicia para tratar de entender, desde el punto de vista sociológico, lo que estaba pasando. Porque la ciudad no tenía violencia narco, sino que tenía violencia familiar, de asaltos. Después de estudiarla comenzamos a trabajar sobre las causas de esa violencia, entiendo que había algo que había quedado de la inundación, como una frustración muy grande de los santafesinos.