Por primera vez en el mundo, se realizó con éxito en la Argentina una cirugía de fisura de paladar y labio leporino en un bebé santafesino recién nacido, con implante de células madre criopreservadas y obtenidas de la sangre de su propio cordón umbilical, informaron fuentes médicas.
Las malformaciones fueron detectadas por ecografía en la semana 23 de gestación y la intervención la realizó en el Sanatorio Anchorena el equipo del doctor Guillermo Trigo, cirujano especializado en el tratamiento de fisura de paladar.
"El diagnóstico precoz durante el embarazo tiene gran importancia para anticipar estrategias de tratamiento, entre las cuales la implantación de células madre de cordón umbilical parece ser un camino esperanzador", le dijo a Télam el doctor santafesino Marcelo Ortega, padre del bebé y cirujano odontomáxilo facial.
"Yo hice por mi hijo lo que me parecía correcto y lo mejor, pero no quiero vender falsas expectativas: el resultado lo veremos en años. Esto es como la educación, es una apuesta al futuro. Y si resulta, mi anhelo es que se pueda aplicar a todos", explicó.
Ortega agregó que su hijo "está muy bien, sin cordones cicatrizales, el desarrollo del paladar parece ser normal. Mi deseo es que a partir de esto se instale un debate médico y que podamos aplicarlo a todos los niños con estas malformaciones y con mayor casuística".
El labio del pequeño Martino César Ortega, hoy de 8 meses, fue intervenido a los 7 días de nacer y su paladar, a los 4 meses: en ambos casos, las células madre se implantaron en los lugares donde se requería la reparación y en las heridas quirúrgicas.
"A los 7 días de la primera intervención los tejidos fueron evaluados clínicamente, comprobándose la cicatrización inmediata; a los 45 días las áreas quirúrgicas eran imperceptibles y hoy sólo se observa una pequeñísima fístula de menos de un milímetro en el borde posterior del paladar", dijo a Télam la cirujana Marina Vilacha, miembro del equipo de Trigo y partícipe de la operación.
Al enterarse de la malformación de su hijo por nacer, Ortega y su mujer, la odontopediatra Carolina Cattáneo, se contactaron con MaterCell, un banco argentino de células madre de cordón umbilical, a efectos de preservar las células madre del suyo.
Ortega fue también quien eligió a Trigo -del cual él mismo había sido discípulo en la Universidad Maimónides- y lo convenció para que efectuara la cirugía correctiva y le inyectara a su hijo las células en el paladar y el labio, apenas naciera.
"Todo fue obra de él. Fue Ortega quien se contactó con nosotros, quien investigó todo y nos convenció de hacer la operación", dijo a Télam Vilacha.
La médica contó que como cirujano maxilar, "Ortega hizo en la Universidad Maimónides la especialidad con nosotros y opera tantos labios leporinos y paladares hendidos como nosotros".
"El de su hijo es el primer caso en el país y en el mundo, en que este tipo de operación se hace con células del cordón umbilical del bebé. Lo que buscamos es regenerar tejido. Habrá que seguir investigando y confirmando los resultados, pero pensamos que si otros padres lo necesitan y quieren, a este primer caso le seguirán otros", aseguró Vilacha.
El caso fue reportado a la revista especializada Cleft Palate de Estados Unidos, que lo publicará en su próxima edición.
La fisura de paladar y labio leporino son condiciones que afectan a 1 de cada 1.300 nacidos en Argentina.
Las células madres son un tipo especial de células indiferenciadas, que tienen la capacidad de dividirse y dar origen a diversos tipos de células adultas diferenciadas, y que en el caso de las umbilicales, son recolectadas en el momento del nacimiento, sin ningún riesgo para la madre ni el bebé.
Las mismas tienen la ventaja de que, al ser más jóvenes, su capacidad de autorreplicación y de diferenciación es mucho mayor, y de que son 100% compatibles con el bebé del cual se extraen.
MaterCell, con dependencias en la ciudad de Buenos Aires, Pilar, Rosario y Córdoba, fue el primer banco de células madre de cordón umbilical para uso propio que se fundó en 2003 en América del Sur, y cuenta con respaldo de Matercell Biotech Suiza.
Uno de sus miembros, el médico hematólogo Román Bayo, presenció personalmente la operación del paladar "porque yo mismo quise alcanzarle al doctor Trigo las jeringas con las células recién descongeladas".
Bayo informó a Télam que el procedimiento de extracción y reserva de células madre umbilicales sale en el país unos 1.000 dólares y su criopreservación, 100 dólares por mes, durante el tiempo que se lo desee, contra los 30.000 dólares que cuesta conseguir células compatibles en bancos públicos extranjeros.
Télam


































