-En general, no es una tendencia en educación la prohibición. Creo que los países donde se está prohibiendo el uso de celulares lo hacen en base a criterios con los cuales personalmente no comparto. Lo que podríamos decir es que estas medidas educativas históricamente aparecen en algunos grupos reducidos, en iniciativas particulares, ante una nueva tecnología que irrumpe en el mundo, donde suelen alzarse las voces más conservadoras. Existen muchas alternativas para abordar ese desafío sin llegar a la prohibición. Son muchas las experiencias que hay en los últimos años -por poner una fecha, desde que se empieza a popularizar Internet a inicio de los 2000- al respecto del uso de la tecnología en el aula. Hay mucha documentación e investigaciones que muestran efectos positivos de su incorporación en determinados contextos. Los buenos ejemplos son aquellos que intentan hacer un uso pedagógico-didáctico de la tecnología con un criterio direccionado a seguir objetivos de enseñanza que van alineando el uso de la tecnología. Si queremos que nuestros alumnos se preparen para ser ciudadanos digitales para un mundo altamente tecnológico tenemos que enseñarles estas habilidades y competencias en la escuela, pero que además tienen que ser parte del proceso de aprendizaje de la educación básica. Para hacer un uso adecuado tenemos que integrar la formación de habilidades digitales propias de esta época con las competencias propias de cada disciplina como matemática, biología, historia, filosofía y demás.