-La marcha no se descarta, pero tampoco creo que sea el momento de hacerla ahora. No ya, porque todavía quedan intentos. Nosotros no tenemos que entrar en el desgaste de lo que significa salirnos de nuestras universidades para poder resolver problemas que tendríamos que tener resueltos. Entonces, abogamos primero al diálogo, a poder sentarnos a discutir, a cada uno expresar su verdad. Entendemos que cada uno tiene una mirada diferente, pero creo que con el diálogo, con la discusión, dándose cuenta de la importancia de lo que tiene la inversión en educación, que vuelve en expansión del producto bruto, que vuelve en exportaciones a través del conocimiento que se le entrega a las empresas, que vuelve en más impuestos también en función de los profesionales que se gradúan en la universidad y tienen una renta diferenciada. Ese incremento sólo se logra con la educación.