En una filmografía como la de Alfred Hitchcock, que incluye piezas maestras como “Psicosis”, “Vértigo” y “La ventana indiscreta”, es posible que algunos de sus trabajos no hayan logrado atravesar las décadas con el nivel de reconocimiento que hubieran merecido. Pero son, sin embargo, lecciones de cómo exprimir en cada plano las posibilidades del lenguaje cinematográfico. “Extraños en un tren”, que se estrenó hace 70 años, el 30 de junio de 1951 es modélica en este sentido. Es que el director toma una novela de Patricia Highsmith (que, en realidad, ahonda más en la psicología de los personajes) para desplegar las reglas del suspenso que él mismo formuló y que tradujo en secuencias que todavía hoy sorprenden por su originalidad, su fuerza expresiva y su resolución técnica.



































