La principal razón de ser de James Bond es estar al servicio de su Majestad. Solo ha habido una vez que esta relación ha cambiado de dirección, cuando en la gala de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres alguien pensó que sería buena idea contar con la reina Isabel II para que participara en un sketch junto a Daniel Craig, el último actor encargado de dar vida en el cine al mítico espía.
































