Agustín Brocado se convirtió en Broka hace pocos años, cuando comenzó a volcar sus reflexiones sobre la vida diaria en viñetas de humor. Bajo ese nombre artístico publica periódicamente sus obras en redes sociales, medios gráficos y plataformas digitales. Montó también algunas muestras abiertas al público. Sin embargo, su vocación pictórica estuvo presente desde la niñez: hace poco se reencontró en La Paz (Entre Ríos), su ciudad natal, con docentes de la primaria que confesaron recordarlo porque “garabateaba” todo el tiempo. “Debe ser algo que me reprimí. La verdad es que no recordaba hacerlo. Creo que esta vocación llegó sin querer pero vino para quedarse. Descubrí que mi falta de expresión corporal u oral, la puedo suplir a través del dibujo y descubrir así mi manera de comunicarme”, afirmó a El Litoral.






































