-No, uno lo sueña. Arranqué de muy pequeño a cantar, a subirme arriba de un escenario; desde los nueve, que estaba en las peñas folclóricas, en las fechas patrias, que en el colegio me invitaban a cantar zambas, chacareras. Después a los 13 formé mi primera banda de canciones de Pappo’s Blues, de El Reloj, Pescado Rabioso, el rock nacional en sí. A los 18 años ya empecé con una visión profesional, con una banda que se llamaba Delay, en el génesis del heavy metal. Tengo 55 años, pero arranqué de muy chico a cantar; en el partido de La Matanza, una zona fabril, obrera, donde el heavy metal era la voz común: pateabas una piedra y salía un músico. En esa zona estaban el “Tano” (Claudio) Marciello, el “Tano” (Antonio) Romano, el “Pato” (Claudio) Strunz, Carlitos Kuadrado, la gente de El Reloj, y un montón de rockeros que quizás no están en una banda pero siguen tocando metal, rock pesado.