Así, se empieza en la defensa del comercio de proximidad, pero también articulando necesidades y espacios: “Un café con una asociación de barrio pueden armar un curso de lenguas: llega gente, consume una cerveza o limonada, el que vende gana un poco más y le da un porcentaje a la asociación, que paga un profesor (...) Hemos creado valor ecológico: la gente se desplaza menos; económico, y social, porque hay un aprendizaje”. De igual manera una discoteca puede reconvertirse en horario diurno (cuando está cerrada) en un lugar para Zumba: se crea valor económico y se hace deporte. También citó “Paris Plages”, la transformación de la autopista del Sena en una playa con arena durante agosto. Su idea final fue sobre el acceso a bienes y servicios comunes, a través de modelos económicos nuevos, dentro de los alquileres.