Desandar la obra es acompañar a las dos personalidades -muy luminosas - de dos actrices que empiezan advirtiendo (con su actuación) que se trata de un juego y termina, el espectador, complicándose con la trama: jugando. Sólo es posible si existe el acuerdo entre escenario y platea, en otras palabras si quienes dicen lo que dicen logran seducir al que escucha lo que debe escuchar. Sucede. Los astros, el azar. Ese misterio (azaroso) que no brinda ni la tele, ni el libro, ni el cine, ni las redes, solo el escenario y la platea. Vamos, estoy reivindicando el “vivo”, el “teatro vivo” que La Peste postergaba. Algunos, presurosos por el encuentro con la gente, salieron a los escenarios con cualquier cosa; en este caso se llega al milagro de “teatro en vivo” con libro, actrices y momento. Necesita una Temporada 2021/22 estas alquimias.