La cantante, compositora y productora Luz González es porteña de nacimiento, pero pasó su niñez muy lejos de esas callecitas de Buenos Aires que, como decía Horacio Ferrer, "tienen ese no se qué".
La cantante relanza en vinilo "Insomnia in the Loop", su disco grabado entre Buenos Aires y Estados Unidos junto a Patán Vidal. Clásicos del soul y R&B vuelven con un audio más íntimo, fiel al pulso nocturno que dio identidad al proyecto.

La cantante, compositora y productora Luz González es porteña de nacimiento, pero pasó su niñez muy lejos de esas callecitas de Buenos Aires que, como decía Horacio Ferrer, "tienen ese no se qué".
La melancolía de Dublín, en Irlanda, marcó muy pronto su vínculo con la música y su sensibilidad artística. Dueña de una voz cálida, grave y sugerente, su búsqueda fue por el lado del al soul, el R&B y la música negra clásica.
Editó su primer disco "Luz" en 1997. En 2003 lanzó "El cielo otra vez". En 2019 presentó "Insomnia in the Loop", junto al pianista Patán Vidal, que se inscribe en el R&B y el soul, con influencias claras de la música negra clásica.
Ahora, los dos decidieron relanzar ese último trabajo en formato vinilo, "recuperando y profundizando el clima noctámbulo que dio identidad al proyecto desde su origen". Sobre esto (y otros temas) Luz aceptó dialogar a la distancia con El Litoral.
-¿Por qué sentiste que era el momento de recuperar este disco y qué cambia al escucharlo en ese formato?
-A partir de la salida del CD descubrí que, más allá de la selección de temas, se valoró muchísimo el arte, la gráfica, el audio increíble y el staff de músicos y técnica que participó. Todo eso ameritaba el formato en vinilo.
El vinilo tiene un audio inconfundible, con más presencia e intimidad con el artista. Se percibe más profundo, con otro peso, además del enorme valor emocional que implica volver a escuchar música de esa manera.
-El álbum revisita canciones de Marvin Gaye, Curtis Mayfield y Barry White. ¿Qué te atrae de esos clásicos y cómo trabajaste para llevarlos a tu propio universo?
-De todas las canciones que veníamos tocando con la banda hice una selección muy cuidada. Son composiciones de referentes clásicos del soul, creadores que han trascendido más allá de su propia obra.
La idea fue respetar la esencia de esas canciones, pero llevarlas a nuestro propio sonido, a nuestra identidad como banda, trabajando arreglos y climas que dialogaran con nuestra manera de sentir el soul hoy.
-El proyecto se grabó entre Buenos Aires y Chicago ¿Qué aportó cada ciudad al sonido y al clima del disco?
-En Buenos Aires grabamos en el emblemático estudio ION, con producción de Daniel Melingo y Patán Vidal. Allí registramos las bases, las guitarras de Baltasar, el piano acústico y los vientos de Gustavo Cámara y James Suggs.
En Chicago, gracias a la invitación y producción de Max Valldeneu, prestigioso guitarrista de la escena local, logramos un color y unos arreglos vocales increíbles que se pueden apreciar, por ejemplo, en "Here but I’m Gone" de Curtis Mayfield.
Allí grabé mis voces, las del cantante Joe Barr, referente de la escena de Chicago, y coros gospel a cargo de Honey Dew y Larry Jones.
El sonido que aportó Chicago fue determinante para definir el disco, incluso su nombre: The Loop es una zona céntrica de la ciudad, corazón del blues, el soul, el gospel y el hip hop.
-Trabajás hace años con Patán Vidal. ¿Cómo es esa sociedad artística y qué creés que se potencia cuando trabajan juntos?
-Con Patán grabamos y tocamos desde mi primer disco, en 1997, justamente cuando Willy Crook estaba grabando su segundo álbum. Desde ese momento empezamos a compartir grabaciones, escenarios y composiciones.
Personalmente, me emociona muchísimo compartir el escenario y escucharlo tocar. He aprendido mucho de su humildad, de su sentido y respeto por la música. Para mí es una bendición.
Lo más importante es disfrutar tocar juntos y hacerlo también con los músicos con quienes compartimos el proyecto.
-Además de cantar, sos productora y conducís Milenium Soulbox. ¿Cómo convivís con esos distintos roles y qué lugar sentís que ocupa hoy el soul en la Argentina?
-Además de cantar, me encanta producir artistas y músicos que admiro profundamente. Disfruto armar equipos, generar una cadena de trabajo que permita apoyar y desplegar el arte con amor y compromiso.
Son actividades que están relacionadas entre sí y que me nutren: escuchar música nueva, difundir clásicos o gemas que a veces no suenan en otros espacios. Tener un programa como Milenium Soulbox es una bendición, una celebración permanente de todo lo que esta música me hace sentir.
Gracias al director de Radio Milenium, Santiago Pont Lezica, nos sentimos parte de un espacio que siempre apoya este género.
Con respecto al soul y al funk en la Argentina, indudablemente Willy Crook abrió una puerta enorme para músicos y público. Antes ya existía una escena, pero él, con su impronta, logró hacerla trascender.




