El pasado 13 de enero Natalia Dyer cumplió 31 años, y lo hizo en un momento particularmente significativo de su trayectoria. Con “Stranger Things” ya convertida en un hito de la cultura pop contemporánea y acercándose a su desenlace definitivo, la actriz nacida en Nashville, Tennessee, atraviesa una etapa de madurez artística que la encuentra consolidada, respetada y con una identidad propia dentro de la industria.
Lejos de ser solo una de las caras visibles del fenómeno creado por los hermanos Duffer, Dyer supo construir una carrera paralela en el cine independiente, el terror psicológico y los dramas intimistas, un camino que refleja una elección consciente y personal frente a la fama temprana.
Junto a Charlie Heaton, Maya Hawke y Joe Keery, en una sesión fotográfica para la Young Nation Magazine, en 2022. Foto: Gentileza YNMUna vocación temprana
Natalia Danielle Dyer comenzó a actuar siendo apenas una adolescente. Su debut cinematográfico se produjo en 2009 con “Hannah Montana: The Movie”, donde interpretó a Clarissa Granger. Si bien se trató de una aparición en una producción de alto perfil comercial, rápidamente quedó claro que su interés artístico iba en otra dirección.
En 2011 participó de “The Greening of Whitney Brown”, junto a Brooke Shields y Aidan Quinn, y dio un paso más firme hacia el cine independiente con “I Believe in Unicorns”, presentada en 2014 en el festival South by Southwest. Esa película marcó un punto de inflexión: allí Dyer empezó a construir un perfil ligado a personajes introspectivos, complejos y emocionalmente desafiantes.
“Nancy es una jefa”, definieron desde el equipo creativo, una idea que dialoga con la forma en que Dyer entendió al personaje. Foto: Gentileza NetflixEl personaje que lo cambió todo
En agosto de 2015 se confirmó que Dyer había sido elegida para interpretar a Nancy Wheeler en “Stranger Things”. El estreno de la serie, en julio de 2016, no solo fue un éxito inmediato, sino que transformó a sus jóvenes protagonistas en figuras reconocidas a nivel mundial.
Nancy Wheeler se convirtió rápidamente en uno de los personajes más sólidos del relato: inteligente, curiosa, determinada y dispuesta a romper con los mandatos de época. A lo largo de las temporadas, Dyer acompañó y profundizó esa evolución, llevando a Nancy de la adolescencia protegida a un rol activo, casi heroico, en la lucha contra las fuerzas del Mundo del Revés.
El trabajo del elenco fue reconocido en 2016 con el Premio SAG (otorgado por el sindicato de actores) al Mejor Reparto en una Serie Dramática, un logro colectivo que confirmó la potencia del proyecto y el impacto de sus interpretaciones.
El pelo corto con el que se despide el personaje no fue casual: se inspiró en la Julia Roberts de comienzos de los 90. Foto: Gentileza NetflixUna Nancy adulta y empoderada
Uno de los aspectos más comentados del tramo final de la serie fue la transformación estética y simbólica de Nancy Wheeler. El pelo corto con el que se despide el personaje no fue casual: la propia Dyer participó en la búsqueda de referencias, en este caso inspirándose en Julia Roberts a comienzos de los 90 (durante la promoción de “Línea mortal”, por ejemplo). Las referencias a heroínas icónicas del cine no terminan ahí: los rulos de la Nancy poderosa se basan en los de Sigourney Weaver como Ripley en “Alien”.
Ese cambio condensó el recorrido del personaje: una mujer fuerte, práctica, menos preocupada por agradar y más enfocada en su independencia y supervivencia. “Nancy es una jefa”, definieron desde el equipo creativo, una idea que dialoga directamente con la forma en que Dyer entendió y defendió al personaje durante casi diez años.
En “Sí, Dios mío, sí” (2020) interpretó a una chica católica que descubre un nuevo mundo tras una charla de educación sexual. Foto: Gentileza Vertical EntertainmentMás allá de Hawkins
Mientras “Stranger Things” se convertía en un fenómeno global, Natalia Dyer evitó encasillarse. Su filmografía posterior confirma una inclinación clara por proyectos arriesgados y alejados de los grandes tanques comerciales. Películas como “Tuscaloosa”, “Velvet Buzzsaw” (2019), “Sí, Dios mío, sí” (2020), “La apariencia de las cosas” (2021) y “Juega o muere” (2023) muestran su versatilidad y su interés por explorar climas inquietantes, relatos psicológicos y personajes en tensión.
Esa elección artística dialoga con su perfil personal: Dyer estudió en la Nashville School of the Arts y es estudiante de la Universidad de Nueva York, dentro del Gallatin School of Individualized Study, un programa que permite diseñar recorridos académicos a medida, en sintonía con intereses creativos y profesionales.
Con Charlie Heaton mantiene una relación desde el comienzo de la serie, con un perfil bajo y reservado. Foto: Gentileza Jordan StraussUna relación nacida en el set
En el plano personal, Natalia Dyer mantiene desde 2016 una relación con Charlie Heaton, quien interpretó a Jonathan Byers en “Stranger Things”. El vínculo, nacido en el set de la serie, se transformó con el tiempo en una de las parejas más queridas por los fans, aunque ambos eligieron siempre un perfil bajo y reservado.
La química entre Nancy y Jonathan traspasó la pantalla, pero fuera del universo de la ficción, Dyer y Heaton construyeron una relación lejos del escándalo, en contraste con la exposición constante que rodea a producciones de esta magnitud.
En las alfombras rojas se convirtió en ícono de la moda; aquí, en una sesión fotográfica con Jingyu Lin. para la revista InStyle. Foto: Gentileza InStyleLo que vendrá
Con el final de “Stranger Things” marcando el cierre de una etapa histórica en su carrera, Natalia Dyer se enfrenta ahora a nuevos desafíos. A los 31 años, deja atrás a un personaje icónico sin renegar de él, consciente del peso cultural que Nancy Wheeler tendrá para siempre, pero decidida a seguir creciendo y explorando nuevos territorios interpretativos.
En su última aparición en “The Tonight Show Starring Jimmy Fallon” lució un sencillo vestido strapless de Dolce & Gabanna. Fotos: Captura de pantallaSu recorrido demuestra que el éxito masivo no está reñido con la coherencia artística. Dyer supo crecer junto a su personaje más famoso, pero también supo despegarse de él. En ese equilibrio se explica buena parte de su presente: el de una actriz que ya dejó huella y que todavía tiene mucho por contar.