Analizar una película es también reflexionar sobre el contexto en el que surge. Para 1981 (en un rasgo que se ha convertido casi en parte del ADN colectivo de los argentinos) el país estaba sumido en una grave crisis económica. El programa de José Alfredo Martínez de Hoz empezaba a caerse a pedazos producto de la inflación desbocada y la devaluación, que le asestaron un golpe mortal a la etapa previa de la “plata dulce”. La cruenta dictadura, que había tomado el poder por la fuerza en 1976, languidecía pero todavía conservaba su fuerza represiva. No faltaba mucho para la fallida y fatídica incursión en las islas Malvinas, que terminaría por liquidar todas las expectativas de los militares para perpetuarse en el gobierno.

































