Los ecos de los cañones de la Segunda Guerra Mundial todavía resonaban cuando Orson Welles, quien ya había gestado su obra maestra “Citizen Kane”, decidió convertir en imágenes un argumento por completo novedoso para ese entonces: un ex oficial nazi, apoderado de algunas de las instancias más macabras del Holocausto, que se oculta en un pequeño pueblo del estado de Connecticut, en Estados Unidos y está a punto de casarse con una mujer de buena familia, mientras un tenaz detective le pisa los talones. Esa es la estructura general de “The Stranger”, que se estrenó en agosto de 1946, hace justo 75 años.




































