“El mundo es un pensamiento realizado de la luz. Un pensamiento dichoso. De la beatitud, el mundo ha brotado. Ha salido del éxtasis, de la dicha, llenos de sí, esta tarde, infinita, infinita, con árboles y con pájaros de infancia ¿de qué infancia? ¿de qué sueño de infancia?”. El autor de estas líneas, el poeta entrerriano Juan L. Ortiz dejó uno de los legados más significativos de la poesía argentina. Con sus palabras cristalinas y su vida sencilla, alejada de las grandes ciudades en comunión con el entorno natural litoraleño, influyó en escritores de varias de las generaciones posteriores a la suya.





































