La década de 1980 marcó un quiebre en la historia argentina: el retorno a la democracia, la inestabilidad económica y los temores de la hiperinflación sentaron un contexto complejo para cualquier actividad empresarial. En Santa Fe, en ese mismo escenario, la Cervecería Santa Fe —fundada en 1912— ya era mucho más que una fábrica: era un símbolo de identidad.


































