Este domingo, la llegada de precipitaciones a la Comarca Andina sorprendió a brigadistas, bomberos y vecinos que llevan días luchando contra incendios forestales de gran magnitud en distintos sectores de la provincia de Chubut.
Tras días de intenso fuego que arrasaron miles de hectáreas en la zona de Epuyén, El Hoyo y alrededores, las precipitaciones de este domingo ofrecieron un respiro clave para los brigadistas. Sin embargo, las autoridades advierten que la situación sigue siendo crítica y que la lluvia no garantiza el control definitivo de los focos activos.

Este domingo, la llegada de precipitaciones a la Comarca Andina sorprendió a brigadistas, bomberos y vecinos que llevan días luchando contra incendios forestales de gran magnitud en distintos sectores de la provincia de Chubut.
Las primeras lluvias cayeron sobre Epuyén, El Hoyo, Esquel y el Parque Nacional Los Alerces, zonas severamente afectadas por el fuego, que en la última semana consumió casi 12.000 hectáreas de bosque nativo y áreas productivas, según datos oficiales.
Las precipitaciones de este domingo llegaron antes de lo previsto por los servicios meteorológicos y fueron recibidas con alivio por quienes combaten las llamas en terreno. Vecinos compartieron videos y mensajes en redes sociales mostrando cómo el agua humedecía la tierra, reduciendo momentáneamente la intensidad del fuego en algunas áreas.
Para los brigadistas y equipos de emergencia —más de 560 personas movilizadas en un operativo interjurisdiccional que incluye medios aéreos y apoyo de fuerzas provinciales y nacionales—, la lluvia representa un descanso físico y una oportunidad para consolidar líneas de contención.
No obstante, aclararon que son precipitaciones leves y que para considerar que el incendio está contenido o sofocado sería necesario un aporte hídrico más prolongado, con al menos 20 o 30 milímetros de agua caída de forma sostenida.
Especialistas en manejo del fuego remarcan que, aunque la humedad ayuda a bajar la temperatura y aminorar la actividad superficial de las llamas, los focos subterráneos pueden reactivarse cuando el clima vuelva a secarse. Esto obliga a mantener un monitoreo permanente y la presencia continua de las brigadas en el terreno.
El avance de los incendios en Chubut ya tiene consecuencias ambientales y sociales profundas. Las llamas no sólo devastaron miles de hectáreas de bosques y matorrales, sino que también obligaron a reforzar operativos para proteger áreas pobladas y sectores de alto valor ecológico.
Además, las autoridades provinciales investigan el origen de los focos y, en varios casos, apuntan a la posibilidad de que el siniestro haya sido provocado por acciones humanas. Indicadores como la detección de presencia de combustible en zonas donde se inició el fuego y la ausencia de causas naturales claras han reforzado esa hipótesis, aunque las pesquisas continúan.
Ante este contexto, los funcionarios mantienen la alerta permanente y subrayan que, aunque la lluvia ayuda temporalmente, la situación sigue siendo inestable. La combinación de viento, sequedad del terreno y altas temperaturas en días previos complicó el combate del fuego y exige un esfuerzo continuo de las brigadas.
Los equipos de emergencia continúan la tarea bajo condiciones exigentes, con jornadas extensas de trabajo y esfuerzos para evitar que los incendios se propaguen hacia comunidades, rutas o zonas sensibles.
La reapertura de tramos como la Ruta 40, que había sido cerrada por la cercanía de las llamas, es monitoreada de cerca por las autoridades por la presencia de humo persistente.
Si bien la lluvia de este domingo aportó un descanso bienvenido, las cifras de superficie afectada y la presencia de focos activos mantienen en vilo a los habitantes de la región y a los equipos de combate.
El fuego en áreas como Puerto Patriada sigue siendo impredecible, impulsado por variables climáticas como el viento y la falta de humedad persistente en el suelo.
Organizaciones ambientales y vecinos remarcan la necesidad de políticas climáticas y de manejo del fuego más robustas a largo plazo, especialmente ante la creciente frecuencia y magnitud de incendios en regiones de la Patagonia.
Mientras tanto, el operativo en terreno continúa bajo la consigna de maximizar recursos y coordinación interinstitucional para detener la expansión del fuego y proteger vidas, bienes y el ambiente.




