Para los rusos y otros países del Este, el Año Nuevo es la festividad más importante del año, y no tanto la Navidad como suele suceder en la mayor cantidad de países occidentales. Aunque Pedro el Grande en el siglo XVII había introducido la costumbre de celebrar la Navidad el 25 de diciembre, con la llegada al poder de los bolcheviques tras la Revolución de 1917, esta celebración quedó abolida. En su lugar se comenzó paulatinamente a conceder más importancia a los festejos de Año Nuevo.

































