Un equipo internacional de astrofísicos, liderado por la Universidad de Copenhague, logró un avance histórico en la exploración espacial al identificar por primera vez un flujo de estrellas en una galaxia lejana. El hallazgo, realizado en una tenue galaxia ultradifusa a más de 100 millones de años luz de la Tierra, confirma que las técnicas desarrolladas para rastrear la esquiva materia oscura en nuestra propia galaxia pueden aplicarse en el universo lejano, abriendo una nueva era para la cosmología.



































