Aun así, una vez entrado el siglo XXI, su influencia económica no ha dejado de crecer: aunque no se conoce con exactitud la fortuna que acumula la familia real catarí, numerosas fuentes la sitúan en torno a los 450.000 millones de dólares, con inversiones repartidas por todo el mundo en gigantes empresariales como Barclays Bank, British Airways, Volkswagen, Harrods e incluso El Corte Inglés; aunque se concentra especialmente en Inglaterra, donde cuenta con más de 4.000 títulos de propiedad, de acuerdo a The Guardian (poseen más propiedades en Londres que la propia familia real británica, incluyendo los lujosos hoteles Ritz y The Savoy). Todo operado a través de Qatar Investment Authority, el fondo soberano de inversión de Catar, creado en 2005 para gestionar los superávits generados por la exportación de gas y petróleo.