Los trabajadores de casas particulares argentinos tendrán nuevos incrementos salariales en los próximos meses, tras un acuerdo entre el sector empleador y el gremio en el marco de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares.
El incremento salarial quedó establecido luego de un encuentro entre las partes. Se dispuso además la incorporación a los salarios básicos del 50% de la suma no remunerativa de marzo en abril y el 50% restante en julio.

Los trabajadores de casas particulares argentinos tendrán nuevos incrementos salariales en los próximos meses, tras un acuerdo entre el sector empleador y el gremio en el marco de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares.
Sin embargo, los ajustes previstos vuelven a ubicarse por debajo de la inflación estimada, lo que profundiza la pérdida de poder adquisitivo en uno de los sectores más vulnerables del mercado laboral argentino.
El entendimiento establece subas escalonadas sobre los salarios mínimos del sector:
1,8% en abril
1,6% en mayo
1,5% en junio
1,4% en julio
Además, se dispuso que la suma no remunerativa abonada en marzo se incorpore parcialmente al salario básico: el 50% en abril y el 50% restante en julio. Desde el sector aclararon que esta medida no implica un aumento real, sino una modificación en la composición del salario.
Con el incremento de abril, el salario de la categoría más numerosa —tareas generales con retiro— alcanza los $428.347 mensuales, más un adicional no remunerativo de $10.000. En términos por hora, el valor se ubica en $3.491.
Si se compara con noviembre de 2023, cuando el salario era de $160.791, el aumento acumulado llega al 172,6%. Sin embargo, en el mismo período la inflación supera el 300%, lo que evidencia un deterioro significativo del ingreso real.
El empleo en casas particulares reúne a unas 1,7 millones de trabajadoras en todo el país y presenta uno de los niveles más altos de precarización. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el 78% del sector se encuentra en la informalidad, el porcentaje más elevado entre todas las actividades económicas.
Esta situación agrava el impacto de los aumentos por debajo de la inflación, ya que muchas trabajadoras no acceden siquiera a los salarios mínimos establecidos.
Los datos muestran que, durante la actual gestión, el personal doméstico acumula una caída del poder de compra superior a un tercio de sus ingresos. Se trata de una pérdida comparable a la de los empleados del sector público nacional, otro de los segmentos más afectados por la dinámica inflacionaria.
El acuerdo también incluye una actualización del adicional por zona desfavorable, que pasa del 30% al 31% sobre los salarios mínimos de cada categoría. Este plus alcanza a trabajadoras que se desempeñan en regiones con condiciones particulares, como el sur del país.
Las partes acordaron volver a reunirse en julio para evaluar la evolución de los salarios frente al contexto inflacionario. El esquema de “salario dinámico” permite renegociar condiciones, aunque el desafío sigue siendo recomponer ingresos en un escenario de alta inflación y fuerte informalidad.




