El viaje por Jaaukanigás continúa. La comitiva deja atrás el Jardín Florido, en la localidad de Florencia, para viajar un par de horas hasta Puerto Piracuacito. Allí espera a los visitantes el majestuoso río Paraná, que en esa zona de su extenso curso está lleno de yacarés negros, los que disfrutan del sol tibio del mediodía sobre las orillas de arenas claras y limpias. También esperan los cabañeros que agasajarán a la comitiva con unos sabrosos pescados cocidos a la parrilla, en fritanga de postas y empanadas de surubí. Una fiesta en el paladar.


































