Viajemos en el tiempo. Es 2011, y un programador suizo, Stefan Thomas, está interesado en una tecnología que está naciendo y que tiene pocos interesados: se la conoce como bitcoin. Como hay poca gente que puede hablar con propiedad del tema, una compañía (WeUseCoins) le encarga un video de divulgación, y le paga... con 7002 bitcoins, que por ese entonces valían menos de un dólar cada uno.

































