La figura de Jorge Bergoglio sigue viva en Santa Fe y, especialmente, en el Colegio de la Inmaculada Concepción, donde dejó una marca que todavía hoy permanece en la memoria de exalumnos y docentes.
El rector del Colegio de la Inmaculada evocó el paso de Jorge Bergoglio por la institución durante su etapa de formación jesuita y destacó la cercanía que mantuvo con sus alumnos.

La figura de Jorge Bergoglio sigue viva en Santa Fe y, especialmente, en el Colegio de la Inmaculada Concepción, donde dejó una marca que todavía hoy permanece en la memoria de exalumnos y docentes.
Así lo expresó Emmanuel Sicre, jesuita, sacerdote y actual rector de la institución, al recordar el paso de quien años más tarde se convertiría en el papa Francisco.
“Jorge estuvo en el colegio en una etapa de la formación que nosotros llamamos magisterio”, explicó Sicre, en referencia al período en el que los jesuitas aprenden a dar clases, acompañar grupos y desarrollar un vínculo cercano con los estudiantes.
En ese momento, Bergoglio tenía alrededor de 28 años, apenas una década más que los jóvenes a quienes acompañaba dentro del colegio.
Para Sicre, la huella de Francisco en la institución se mantiene intacta con el paso de los años.
“Muchos exalumnos, que hoy ya tienen muchos años, siguen trayendo anécdotas de la vivencia con él”, señaló.
Sobre su personalidad, destacó una combinación que quienes lo conocieron aún recuerdan con nitidez: firmeza y calidez.
“Tenía esa personalidad entre firme, que todos recuerdan, y al mismo tiempo cálida, capaz de descubrir con la mirada en qué andaba cada alumno”, describió.
El rector remarcó además que existe una continuidad entre aquel joven jesuita y el pontífice que luego marcaría a la Iglesia y al mundo.
“Es el mismo Bergoglio que estuvo de maestrillo y el mismo Bergoglio que fue Papa”, resumió.
Para la comunidad educativa santafesina, esa presencia forma parte de la historia viva del colegio y también del legado que Francisco dejó en la Iglesia universal.




