Habitualmente el servicio del ferrocarril se ve afectado por distintos motivos, ya sea por protestas gremiales, problemas técnicos, algún asalto o hasta piquetes en las vías que impiden la circulación. Sin embargo, la interrupción que se registró ayer en una de las líneas y que afectó a cientos de usuarios se dio a partir de una absurda situación: un pasajero quedó atorado en uno de los apoyabrazos de la formación en la que viajaba y generó una demora de más de 20 minutos.

































