Estados Unidos e Irán reaccionaron positivamente tras la segunda ronda de negociaciones encabezadas por diplomáticos de Omán, en esta ocasión, con sede en Ginebra, Suiza.
Las rondas de Suiza presentan pequeños avances tras los encuentros encabezados por Omán, pero siguen las presiones militares desde Israel.

Estados Unidos e Irán reaccionaron positivamente tras la segunda ronda de negociaciones encabezadas por diplomáticos de Omán, en esta ocasión, con sede en Ginebra, Suiza.
Las declaraciones más relevantes de este martes fueron las del ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi quien declaró que “esta ronda de negociaciones mantuvimos discusiones muy serias y la atmósfera fue más constructiva. Logramos alcanzar un acuerdo generalizado sobre una serie de principios clave, que ahora nos guiarán al pasar a la discusión de la esencia de un posible acuerdo”.
Desde el otro lado, Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca, y Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump, representan a Washington en las negociaciones con una perspectiva igual de cautelosa y declaraciones que se alejan de las presiones militares.
Sobre los puntos de acuerdo y las trabas para avanzar con un eventual tratado entre ambos países, como así también de la intervención de los agentes relevantes de Medio Oriente, Joaquín Bernardis del Observatorio de Política Internacional (OPI) habló en CyD Litoral.
Para llegar al punto actual de la relación entre Estados Unidos e Irán, Bernardis se remontó a los episodios registrados desde junio del 2025: “Recordemos los bombardeos que realizó Washington en conjunto con Israel, prácticamente las relaciones bilaterales estaban en ‘stand by’”
A su vez, el especialista sumó los factores internos que promovieron la postura actual iraní: “A partir de lo que fueron las protestas de las últimas semanas en Irán con todo lo que conlleva también en términos de vidas humanas y también en presión económica, porque los Estados Unidos a la par este avanzaron con las sanciones económicas y con un Irán bastante debilitado en términos regionales, políticos y económicos, no les queda otra salida que es sentarse a negociar”.
“En las últimas semanas se produjeron varias rondas de negociaciones”, indicó Bernadis y agregó: “En este caso fue en Omán específicamente, un estado bastante interesante para seguir en el futuro porque está teniendo ese rol como suele tener también Qatar y Emiratos Árabes Unidos, en este rol es más de diplomacia mediadora, no de los países del Golfo del Golfo Pérsico. Ahora se están reuniendo en Ginebra está siendo el epicentro de las grandes negociaciones de los conflictos actuales”.
“Estamos viendo un Irán mucho más pragmático por su propia supervivencia. Y acá lo que se está negociando es el programa nuclear de Irán, específicamente”, describió el licenciado en Relaciones Internacionales.
“Hay bastantes presiones. Tanto de al interior de Irán que en cierto punto se descomprimió y a la vez se reprimió en las últimas semanas”, comentó el columnista y describió: “La diáspora iraní obviamente está buscando, en cierto punto, que el régimen se readapte y se liberalice en término en términos políticos”.
“La negociación también es bastante importante porque lo que está buscando los Estados Unidos es no solamente limitar a cero el enriquecimiento uranio iraní”, indicó Bernardis sobre la condición que los altos mandos iraníes y la actual comitiva negociadora que está encabezada por el canciller iraní no está demasiado disconforme con esa idea
La propuesta general sólo sería aceptada por los persas si Estados Unidos permitiera que continúen teniendo los misiles balísticos que permitan alcanzar el objetivo a más de 300 y 600 km. Esta es precisamente la “línea roja” que en las últimas semanas planteó Israel que no podría aceptar.
En las últimas semanas también se reunió Trump con Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, y establecieron que Irán no puede tener misiles balísticos. Bernardis aclaró que es “para evitar las situaciones que sucedieron en junio de 2025 y también en 2024 cuando hubo intercambios de misiles entre ambos países”.
“Es algo que el Ayatolá Alí Jamenei y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, manifestaron que es una línea roja que Irán no está dispuesto a negociar, pero que tanto los Estados Unidos como Israel están presionando para que sí suceda”, sumó el licenciado.
En relación a las fuerzas que mueven la balanza negociadora sumó: “Lo cierto es que el club nuclear por lo menos menos del occidental, no quiere que se que se expanda, claramente. También marca que los ataques que se realizaron en junio del año pasado, no destruyeron por completo la capacidad nuclear iraní, siempre tienen reservas”.
“Hay una escalada también de tensiones militares”, remarcó Bernardis y relató: “Irán ya amenazó con realizar ejercicios naval en el estrecho Ormuz, lo que va a limitar bastante el flujo de petróleo y gas para el resto del mundo e impactar en los precios de las economías occidentales claramente”.
Trump respondió enviando el portaaviones Gerald Ford, uno de los más importantes también que tiene la armada estadounidense, que se va a unir con el Abraham Lincoln, que ya está presente en el Golfo Pérsico.
“Trump ya ha declarado que la única opción que tiene Irán es negociar, que lo mejor para ellos es llegar a un acuerdo y si no va a responder con ataques y tal vez con una presión para cambiar el régimen en político y hay que mirar lo que está sucediendo en Venezuela”, resaltó Bernardis.




