Un contenedor que presentaba derrame y escape de gas tóxico en el Puerto de Montevideo fue intervenido por la Armada Nacional de Uruguay en un operativo catalogado de alto riesgo.
Un equipo especializado intervino un contenedor con derrame de gas peligroso en la Terminal Cuenca del Plata. La operación de alto riesgo permitió controlar la filtración y dejar segura la carga para su reembarque.

Un contenedor que presentaba derrame y escape de gas tóxico en el Puerto de Montevideo fue intervenido por la Armada Nacional de Uruguay en un operativo catalogado de alto riesgo.
La tarea se realizó tras constatarse que el estado del contenedor representaba un peligro para el personal y las instalaciones portuarias, por lo que fue desembarcado de un buque y sometido a un procedimiento de seguridad para controlar la fuga.
El incidente se registró en la Terminal Cuenca del Plata (TCP), una de las principales instalaciones de carga del puerto montevideano. Allí, las autoridades detectaron que un contenedor clasificado como IMO Clase 3, número ONU 1917, Grupo de Embalaje II presentaba una fuga continua de gas tóxico, lo que obligó a activar un operativo especializado para evitar consecuencias mayores.
Ante la confirmación del derrame, la Armada Nacional, a través de su Departamento de Mercancías Peligrosas, organizó un plan de trabajo con medidas de seguridad estrictas.
La operación fue considerada de alto riesgo debido a la naturaleza de la sustancia y al potencial de exposición del personal operativo, lo que exigió el uso de equipos de protección personal (EPP) y la participación de técnicos químicos especializados.
Durante el procedimiento se realizó la desconsolidación del contenedor, una técnica que implica abrir y desagrupar la mercadería interna para poder acceder al origen de la fuga. Esta etapa es altamente delicada, ya que exige manejar la sustancia con precisión para evitar que se liberen más gases peligrosos o se genere una situación de emergencia mayor.
Además, la operación contó con el apoyo del Grupo de Buceo y Salvamento (GRUBU), que colaboró en la preparación de los equipos de respiración autónoma usados por el personal que intervino directamente en el área de riesgo.
Estos dispositivos son fundamentales para garantizar la seguridad de quienes trabajan expuestos a gases tóxicos o entornos con baja calidad de aire.
Junto al personal de la Armada también participaron representantes de la Administración Nacional de Puertos (ANP), la Dirección Nacional de Aduanas, operadores privados y la Autoridad Marítima, en un esfuerzo coordinado para preservar las condiciones operativas del puerto y proteger a los trabajadores.
Tras completar la desconsolidación y controlar la fuga de gas, las autoridades lograron reconsolidar la carga y dejar el contenedor en condiciones seguras para su reembarque y continuidad del transporte internacional. La operación, en consecuencia, no impidió el flujo normal de la actividad portuaria una vez concluida la intervención especializada.
Los puertos son puntos neurálgicos del comercio internacional y, al mismo tiempo, escenarios donde se manipulan mercancías de diversa naturaleza, incluidas sustancias peligrosas que requieren una atención especial para evitar incidentes con impacto ambiental o sanitario.
La actuación de fuerzas especializadas como la Armada en el caso de Montevideo demuestra la importancia de contar con procedimientos y equipos adecuados para responder ante emergencias químicas o riesgos asociados a contenedores defectuosos.
Este tipo de intervenciones no son habituales, pero forman parte de la gestión de seguridad portuaria, especialmente en instalaciones que manejan una gran cantidad de contenedores y cargas internacionales.
Cuando se detecta una fuga de gas tóxico —independientemente de su causa— la rapidez en la respuesta y la coordinación entre organismos resultan fundamentales para minimizar posibles consecuencias.
Además de los riesgos técnicos, la presencia de gases peligrosos en contenedores puede traer consecuencias para la salud de los trabajadores y para el entorno del puerto si no se toman las medidas adecuadas.
Por eso, los protocolos combinan la actuación de unidades especializadas, la utilización de EPP, sistemas de monitoreo y técnicas de control de derrames para actuar de forma segura y eficaz.
En el contexto regional, los puertos enfrentan desafíos similares en distintos países, donde la manipulación de sustancias químicas requiere respuestas rápidas y eficaces. Incidentes de fugas o escapes de gases en instalaciones portuarias ya han ocurrido en otras latitudes y han sido motivo de replanteos de protocolos de seguridad y disciplina operativa.
La intervención en Montevideo también se da en un momento en que el puerto enfrenta otros desafíos operativos de diversa índole.
En los últimos meses, conflictos laborales, demoras por implementación de sistemas tecnológicos e incluso irregularidades en el movimiento de cargas han estado en la agenda pública y empresarial, generando debates sobre la eficiencia y competitividad del comercio marítimo uruguayo.
Todo ello coloca en relieve la importancia de fortalecer no solo los aspectos técnicos de la seguridad en el manejo de mercancías peligrosas, sino también el conjunto de protocolos de control y logística que aseguren un funcionamiento estable y confiable de una terminal clave para el intercambio comercial regional.
La rápida detección del contenedor en condiciones críticas y la coordinación de múltiples organismos para neutralizar el riesgo son una muestra del nivel de preparación y respuesta ante este tipo de eventos, que pueden comprometer la seguridad de trabajadores y las operaciones habituales de una terminal portuaria.




