El lunes, en el marco de las protestas callejeras que se suceden desde el 28 de abril, aunque ya en teoría cesó el paro nacional, un grupo de encapuchados se dirigieron al monumento, situado en la calle 56 del elegante barrio El Prado de Barranquilla, capital del departamento del Atlántico. Una vez frente al gran Descubridor de América, que dio nombre a Colombia, procedieron a hacer lo que ya ha sucedido en otros lugares: ataron cuerdas a la cabeza y otras partes del cuerpo y entre varios consiguieron tirarla abajo entre los gritos de júbilo y aplausos de los que estaban mirando. Unos se encaramaron al pedestal, al que ya habían pintado garabatos, mientras una persona arrastraba la cabeza del navegante genovés por la Avenida Murillo de la ciudad que cada febrero celebra uno de los carnavales más concurridos y vistosos que existan en el continente americano.
































