En distintas farmacias de la región metropolitana de Santiago de Chile cuentan que el viernes pasado se produjo un pico: se conoció la alerta sanitaria por coronavirus que decretó el gobierno y las ventas de mascarillas se dispararon. “Hace dos semanas, la gente empezó a comprar más, pero el fin de semana preguntaron mucho y se vendieron las pocas que quedaban”, explican en un local de cadena de Providencia.


































