Durante la rueda de prensa hubo varios momentos en los que a Delphine se le llenaron los ojos de lágrimas, teniendo en una ocasión que acercarle un pañuelo su marido, Jim O’Hare. “Para mí, el tener que acudir a los tribunales, especialmente para ser reconocida por mi propia sangre, por mi propio padre, me ha resultado de lo más antinatura. Eso ha sido lo más doloroso de todo”, dijo Delphine de una batalla judicial que se ha prolongado siete años y que a su madre, la baronesa Sybille de Selys Longchamps, "le costó la salud".