El Boletín de Científicos Atómicos movió el Doomsday Clock a su marca más extrema desde 1947.
El Boletín de Científicos Atómicos actualizó la marca del Doomsday Clock advirtiendo sobre un peligroso cóctel de tensiones globales, con la inteligencia artificial avanzando sin control.

El Boletín de Científicos Atómicos movió el Doomsday Clock a su marca más extrema desde 1947.
Este martes, actualizó su registro y lo dejó en 85 segundos para la medianoche, el punto más cercano de su historia al "fin del mundo".
El panel de científicos que lo define apuntó a un combo peligroso: tensión nuclear, crisis climática, guerras abiertas y una IA que corre más rápido que las reglas.
El denominado "Reloj del Apocalipsis" es un indicador simbólico gestado por científicos integrantes del Proyecto Manhattan, como Albert Einstein y Robert Oppenheimer. elaborado a fin de representar cuán cerca estamos de una catástrofe global causada por decisiones humanas.
El cambio implica un salto desde los 89 segundos fijados en 2025 a 85 en 2026 (cuatro segundos menos de margen). La decisión se presentó como una reacción a riesgos que, lejos de aflojar, se acumulan y se potencian entre sí.
En su declaración, el Boletín enumeró un escenario con varias capas vinculadas a la incapacidad de los dirigentes para encarar desafíos existenciales —armamentísticos, ecológicos y tecnológicos— y a la caída de la cooperación internacional, en un clima de crecientes nacionalismos y confrontación que complica acuerdos básicos para el desarrollo de la humanidad.
Los principales argumentos enumerados fueron algunos como la retórica nuclear en un mundo con potencias más “agresivas” y con tratados de control de armas debilitados; las guerras y tensiones geopolíticas (con foco en Ucrania y Oriente Medio) que elevan el riesgo de errores de cálculo; crisis climática con eventos extremos y falta de respuesta coordinada; mal uso de inteligencia artificial que aceleran la desinformación y aumentan las alertas por su incorporación en ámbitos de seguridad.
Daniel Holz, presidente del Boletín y profesor de Física, Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Chicago, dio argumentos de la decisión: “Nadie evita la descontrolada carrera armamentística nuclear o el cambio climático. Los ataques al medio ambiente han escalado, el dióxido de carbono atmosférico y los niveles mundiales del mar han alcanzado máximos históricos y sequías, incendios, inundaciones y tormentas continúan intensificándose. Y esto solo empeorará”.
A esto, Holz hizo especial hincapié a las desviaciones en los desarrollos biotecnológicos y la inteligencia artificial. “Es una tecnología disruptiva significativa y acelerada, pero también está potenciando la desinformación, lo que hace aún más difícil abordarla”, argumentó según citó El País.
En tanto, Alexandra Bell, directora del Boletín, admitió la especial incidencia de Trump en el vertiginoso adelanto del fin del mundo, pero amplía las responsabilidades: “Obviamente, las acciones de esta administración han afectado al reloj, pero se trata de riesgos globales y lo que hemos visto en todo el mundo es un fracaso flagrante en el liderazgo, sin importar el cambio gubernamental, una tendencia hacia el imperialismo y el enfoque orwelliano [control totalitario, vigilancia masiva, propaganda, manipulación y supresión de la libertad individual] de la gobernanza. Solo servirá para acercar el reloj a la medianoche”.




