Las deportaciones masivas a Haití, así como la precaria y tensa situación que aún viven miles de migrantes de ese país caribeño en una zona fronteriza de Texas (sobre la vera del río Bravo), complican cada vez más al presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Tal es así, que el titular de la Casa Blanca sufrió este jueves un nuevo revés en su política internacional, con la renuncia de su enviado especial a Puerto Príncipe, disconforme con "la inhumana y contraproducente decisión de deportar a miles de refugiados haitianos".



































