La operación que terminó con Nicolás Maduro fuera de Venezuela no se explica solo por helicópteros y comandos. Detrás, hubo meses de inteligencia para reducir la incertidumbre a minutos: dónde estaba, por dónde se movía y qué ventana real existía para capturarlo sin fallar.
Según el Washington Post, la CIA y el Pentágono siguieron de cerca los movimientos del mandatario durante meses, en una preparación que combinó vigilancia sostenida e información humana, antes de que el operativo se activara con sorpresa en Caracas.
Fuente interna
Una pieza clave, de acuerdo con una nota citada por EFE y basada en el New York Times, fue una fuente dentro del propio gobierno venezolano que ayudó a monitorear la ubicación de Maduro en los días y momentos previos a la captura. La identidad no trascendió.
Ese tipo de colaboración interna no es un detalle menor: cambia el mapa de riesgos. Con información en tiempo real, la inteligencia reduce el margen de error y evita depender solo de señales o imágenes, especialmente en entornos con anillos de seguridad múltiples.
Drones furtivos
El mismo reporte citado por EFE señala que la CIA apoyó el seguimiento con vigilancia aérea persistente. Otros medios describieron drones capaces de mantener observación casi constante para corroborar rutina, desplazamientos y “ventanas” de vulnerabilidad sin exponer plataformas convencionales.
En paralelo, el operativo militar se habría apoyado en ensayos y planificación detallada. Al Jazeera informó que la misión fue practicada durante meses y que el despliegue incluyó un componente aéreo masivo, una señal de coordinación que excede una captura “de oportunidad”.
Patrón de vida
En la jerga de inteligencia, el objetivo fue construir el “patrón de vida”: horarios, hábitos, rutas, lugares frecuentes, cambios ante amenazas. Washington Post describió ese trabajo como parte del armado previo que permitió decidir el momento y el punto de entrada.
La idea es simple y brutal: cuando un líder se vuelve un blanco, su rutina es la grieta. Si la rutina se entiende, se anticipa; si se anticipa, se captura. Eso explica por qué los informes hablan de meses, no de días, en la etapa silenciosa.
Recompensa clave
Sobre el incentivo, EFE indicó que exfuncionarios sugieren que una recompensa millonaria ofrecida por EE.UU. pudo influir en el reclutamiento de la fuente. No hay confirmación pública del vínculo directo, pero el dato alimenta la sospecha sobre una traición en la mesa chica.
Esa hipótesis se potencia por el clima interno posterior. Fox News puso el foco en la “facilidad” de la operación y en la falta de resistencia efectiva, y abrió especulaciones sobre disputas y cálculos de supervivencia dentro del chavismo.
Sospechas internas
El señalamiento a figuras del poder venezolano circula, pero por ahora no pasa de la conjetura mediática. Lo verificable es el efecto político: la captura instaló la idea de fisura interna y dejó preguntas sobre lealtades en estructuras donde el control suele ser férreo.
Aun así, el punto central para la diplomacia global no es solo “cómo” lo hicieron, sino qué significa: inteligencia + fuerza militar para ejecutar una detención de un jefe de Estado en funciones. La discusión ya escaló a foros internacionales.