Entre la violación del derecho internacional y el alivio de un pueblo: qué deja la captura de Maduro
El 3 de enero de 2026, Estados Unidos capturó en Caracas a Nicolás Maduro y lo trasladó a Nueva York para enfrentar cargos federales, en una operación que abrió un debate por presuntas violaciones al derecho internacional. El análisis del doctor en relaciones internacionales Hugo Daniel Ramos sobre el quiebre de reglas, el rol de Washington y las consecuencias para América Latina.
Entre la violación del derecho internacional y el alivio de un pueblo: qué deja la captura de Maduro
La situación se venía gestando -de a poco- desde hace años. Maduro parecía haber encontrado un truco infinito para ser el “presidente democrático” de una nación con mucha riqueza y eso en Estados Unidos no caía tan bien. El legado de Chávez y una Latinoamérica con una visión más centro-izquierda ayudaban a limpiar la imagen de un Nicolás Maduro decidido a no bajarse del poder. Pero de un día al otro, cambió.
El doctor en relaciones internacionales Hugo Daniel Ramos estuvo en contacto con El Litoral para analizar la teoría de los dos demonios, la legitimidad de Maduro y un accionar estadounidense que podría tener duras sanciones.
Trump y un cambio de rumbo histórico, aunque no sorpresivo, en Estados Unidos. Foto: Reuters
No fue sorpresa
El éxodo de venezolanos en la última década que prefirieron irse a cualquier parte del mundo con tal de buscar un futuro mejor ya marcaban el pulso de una crisis que sin intervención, no parecía tener fin. Los presos políticos, manifestantes asesinados por las fuerzas policiales y elecciones con resultados sospechosos para más de la mitad de los Estados internacionales dejaban en evidencia a un gobierno que cada vez tenía menos apoyo.
Estados Unidos, bajo las órdenes deDonald Trump, se encargó de poner en funcionamiento el discurso de rechazo de las oposiciones a lo largo de los años y buscar la “liberación del pueblo venezolano” de cualquier forma. Y en ello, rompió varias leyes globales, haciendo que el análisis se vuelva mucho más complejo.
En la madrugada del sábado 3 de enero, EE.UU. puso a actuar a sus fuerzas militares y sin previo aviso o alerta, lanzó un operativo sobre Caracas. ¿El objetivo? capturar a Maduro para que sea enjuiciado en Nueva York. La acción fue parte de la operación “Operation Resolve”, según reconstrucciones oficiales y reportes internacionales.
Esto no fue visto de forma positiva por los organismos internacionales ya que inflige normas interestatales que podrían causar escalada bélica en la región, en especial por el uso de la fuerza y la vulneración del principio de soberanía.
“Una violación flagrante”
“Lo que pasó el otro día tiene que ver con una violación flagrante de lo que es el derecho internacional”, explicó Ramos, y apuntó a la Carta de Naciones Unidas: “se viola el principio de soberanía, el principio de no intervención y la prohibición del uso de la fuerza para resolver conflictos entre estados”.
En esa línea, el investigador remarcó que, aunque suena inédito en el presente regional, América Latina tiene antecedentes de intervenciones que vuelven a la mesa con fuerza. “Sin ir más lejos, recordamos la invasión de Panamá en el 89”, recordó, como espejo histórico de la lógica de “hechos consumados”.
El debate jurídico no quedó solo en la academia: análisis externos sostienen que un Estado no puede “hacer cumplir su ley” dentro del territorio de otro sin consentimiento, aun cuando existan acusaciones o imputaciones penales en tribunales propios.
Un giro de Washington que inquieta a la región
Para Ramos, el episodio venezolano puede leerse como parte de un cambio más profundo: “Estados Unidos parece haber abandonado su rol de garante del orden internacional liberal” construido tras la Segunda Guerra Mundial, y empieza a transitar “un sendero novedoso” del que todavía no se conocen consecuencias estables.
Imágenes del día del ataque. Foto: Reuters
El analista ubicó el caso en un tablero donde pesan Rusia, China e Irán, y advirtió que el impacto puede sentirse también en Europa. “Trato de escaparle a la coyuntura”, señaló, pero insistió en que el movimiento revela una transformación del sistema internacional de los últimos 30 años.
La tensión no quedó encapsulada en Caracas y Nueva York: reportes recientes vinculan el endurecimiento de Washington con una doctrina de influencia hemisférica y con el pulso por recursos estratégicos, incluido el petróleo venezolano.
Un gesto interno tras el golpe externo
En paralelo, Venezuela anunció la liberación de un “número significativo” de presos políticos, incluidos extranjeros. Jorge Rodríguez habló de un “gesto de paz unilateral” y aseguró que las excarcelaciones comenzaron “desde este mismo momento”, sin precisar cifras ni identidades.
La decisión aparece en un clima de reacomodamiento interno y presión internacional, con organizaciones que siguen de cerca cada caso y gobiernos que ya confirmaron liberaciones puntuales.
Groenlandia, el otro capítulo del mismo giro
Mientras el mundo sigue el caso Maduro, Trump volvió a tensar la cuerda en el Ártico. Su vicepresidente J.D. Vance acusó a Dinamarca de no garantizar la seguridad en Groenlandia y advirtió que Washington “llegará tan lejos como sea necesario”, sin descartar el uso de la fuerza.
El planteo reavivó el rechazo danés y sumó una capa de preocupación en aliados que miran la secuencia como una señal: cuando cambian las reglas, lo que antes era impensable se vuelve posibilidad.
El caso Maduro, con Caracas como escenario y Nueva York como destino, dejó algo más que un detenido: expuso que el nuevo orden no se anuncia con discursos, se impone con hechos.