La cifra de víctimas mortales tras una sangrienta jornada de ataques con misiles y drones lanzados por las fuerzas rusas contra Kiev y diversas regiones de Ucrania ascendió a diez.
Una nueva ofensiva combinada con más de 30 misiles y casi 200 drones volvió a golpear la capital ucraniana y otras cuatro regiones del país. Ante la tragedia, el presidente Volodímir Zelenski responsabilizó a la falta de misiles interceptores y renovó su pedido urgente a los aliados occidentales para frenar la escalada del Kremlin.

La cifra de víctimas mortales tras una sangrienta jornada de ataques con misiles y drones lanzados por las fuerzas rusas contra Kiev y diversas regiones de Ucrania ascendió a diez.
Las autoridades locales informaron además sobre más de 30 personas heridas, entre ellas cuatro niños, así como severos daños en infraestructuras civiles, incluyendo un edificio residencial parcialmente destruido y la sede de la embajada de Lituania en la capital.
La tragedia golpeó con especial crueldad en el distrito capitalino de Darnitsia. Allí, cinco personas murieron alcanzadas por un proyectil en el momento en que intentaban ingresar a un refugio antiaéreo. Pocos minutos después, mientras varios vecinos se acercaban a socorrer a las víctimas, un segundo misil impactó en el mismo lugar y mató a otras dos personas.
"Kiev fue el objetivo principal, pero los ataques también golpearon las regiones de Dnipró, Sumi, Járkov y Poltava", confirmó el presidente Volodímir Zelenski a través de sus redes sociales.
Según el balance difundido por la Fuerza Aérea ucraniana, el régimen de Moscú desplegó un masivo ataque combinado que incluyó 35 misiles de diverso tipo —entre ellos 27 misiles balísticos Iskander-M/S-400 y cuatro hiperespónicos Zircon/Onyx— junto con 185 drones de ataque y maniobra.
Aunque las defensas lograron neutralizar 154 de los vehículos no tripulados, apenas pudieron derribar uno de los misiles balísticos.
El presidente Zelenski lamentó abiertamente la vulnerabilidad actual del espacio aéreo y el agotamiento del armamento suministrado por Occidente.
"Es precisamente esta escasez de misiles interceptores contra proyectiles balísticos la que no hace más que alentar a Rusia a seguir lanzando este tipo de ataques, que cuestan vidas humanas", advirtió el mandatario.
Por su parte, el canciller ucraniano, Andrii Sibiga, remarcó la gravedad del escenario: "Ucrania necesita urgentemente sistemas adicionales de defensa antiaérea y antimisiles. La rapidez en la toma de decisiones y en las entregas es crucial".
El recrudecimiento de las incursiones rusas vuelve a poner bajo la lupa la postura de la Casa Blanca.
Pese a que semanas atrás se había especulado con la posibilidad de autorizar a Kiev la producción bajo licencia de sistemas Patriot, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrió esa expectativa durante una reciente reunión de gabinete.
"A Zelenski le gustaría tener sistemas Patriot y le gustaría tener misiles Tomahawk. Estas armas son increíbles, pero debemos tener mucho cuidado antes de permitir que alguien las produzca", aclaró el mandatario estadounidense, dejando en el aire la aprobación de nuevas partidas armamentísticas estratégicas mientras la capital ucraniana continúa bajo fuego.





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