Una escena sencilla terminó convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de la visita del papa León XIV a España. En la parroquia Sant Agustí, ubicada en el barrio del Raval de Barcelona, Renzo, un niño de apenas seis años, tomó el micrófono y sorprendió al Pontífice con una serie de preguntas que desbordaron espontaneidad y profundidad.





