A casi una semana del catastrófico doble sismo que paralizó al norte de Venezuela el pasado miércoles 24 de junio, el país caribeño transita sus horas más oscuras entre el luto, la desesperación por los desaparecidos y una conmovedora red de solidaridad comunitaria. La tragedia, provocada por dos terremotos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 que liberaron una tensión geológica acumulada por más de un siglo, ya se cobró la vida de más de 1.700 personas y dejó miles de heridos.

































